¿Quieres empezar a invertir en bolsa y no sabes cómo?

Son muchos los jóvenes, que tras recibir los primeros ingresos y cubrir sus necesidades, se plantean qué hacer con los pequeños ahorros que van cosechando mes tras mes. Pequeños ahorradores a los que les gustaría sacar provecho y no saben muy bien cómo hacerlo. La bolsa se les plantea como una opción, aunque el miedo a lo que pueda ocurrir en los mercados puede que les esté echando para atrás.

¿Qué cosas se deben tener en cuenta? Lo primero es hacernos una idea de nuestro perfil como inversores. Si somos jóvenes, pero no podemos destinar mucho dinero a la inversión en bolsa, lo lógico es que adoptáramos una estrategia de inversión por dividendos.

Así, y según aseguran los autores de 25 estrategias para ganar en bolsa (Ed. Pearson. Prentice Hall) “invirtiendo por dividendos el inversor elige  una serie de valores una vez al año, los compra y se olvida de revisiones, reponderaciones y demás complicaciones hasta que pasan 12 meses.

Es, por tanto, una estrategia de inversión tranquila, con pocos costes de ejecución y, adicionalmente, con ventajas fiscales al tener un periodo de maduración superior al año. Pero además, lo realmente relevante es que los retornos son muy satisfactorios, tanto en mercados alcistas como especialmente en los mercados bajistas, donde el inversor está algo más protegido al haber elegido empresas con beneficios sólidos, estables, predecibles, que son relativamente ajenas a los vaivenes del ciclo económico”.

¿Mi perfil concuerda con el de un inversor por dividendos?

Soy un inversor por dividendos si:

–          Tengo poco tiempo para dedicar a la bolsa.

–          Tengo un tipo impositivo marginal muy alto.

–          No estoy dispuesto a pagar muchas comisiones, o bien mi cartera para invertir en bolsa es pequeña.

–          Me cuesta conciliar el sueño pensando en que mañana la bolsa puede hundirse.

No soy un inversor por dividendos si:

–          Me gusta estar pegado a la pantalla, vigilando mis inversiones.

–          Me gusta hacer trading (comprar y vender varias veces el mismo valor aprovechando movimientos a corto plazo).

–          Confío sobre todo en el análisis técnico para tomar mis decisiones de inversión.

–          No me preocupa que mis beneficios bursátiles tributen al tipo marginal.

La CNMV crea el “semáforo” del inversor

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sigue reforzando la protección de los inversores. Para ello ha elaborado un sistema universal de clasificación de instrumentos financieros dirigido a los inversores minoristas basado en un sistema de colores, parecido a los semáforos que regulan la circulación.

El sistema, que se concreta en una sencilla escala de colores con cinco niveles de riesgo, pretende mejorar la información que el inversor recibe antes de contratar un producto financiero, de manera que en un vistazo sea capaz de comprender el nivel de riesgo que va a asumir y la complejidad de los valores. De esta forma, se facilita además la comparabilidad entre productos alternativos.

Esta medida, que era uno de los objetivos incluido por la CNMV en su Plan de Actividades de 2014, pretende mejorar la defensa del inversor mediante una mayor información de los productos financieros. Había sido también demanda por la Defensora del Pueblo y la Subcomisión del Congreso para la transparencia de los productos financieros.

La clasificación propuesta se basa en un sistema sencillo que define el nivel de riesgo con una escala de colores que va del verde al rojo. Además se facilitará a los inversores información clara sobre los niveles de liquidez y la complejidad de los productos que se disponen a contratar.

Para ello, el sistema de colores irá acompañado de unos iconos con una mención sobre las posibles limitaciones a la liquidez del producto que se va a contratar o respecto a la complejidad o especial complejidad del instrumento.

Los criterios propuestos para la clasificación de los distintos productos tienen en cuenta el riesgo de no de recuperación del capital al vencimiento, la solvencia del emisor, el plazo de vencimiento, las características del producto, así como la divisa en que está denominado. Con estas cinco variables se obtendrán las siguientes cinco categorías:

CNMV